El tema laboral, es un asunto que deberán de observar las nuevas autoridades en Sonora con mucha atención.
Por años se ha mantenido la lógica de que por el hecho de que son relativamente escasos los conflictos laborales de alta intensidad en el estado, tales como huelgas, paros, tomas de empresas y otros similares, es porque no hay un número significativo de entallamientos de huelga en la entidad.
Incluso por un buen tiempo esto se manejó en el círculo oficial como uno de los principales argumentos para atraer inversiones de capital nacional e internacional: Venga e invierta en Sonora, porque aquí tenemos tranquilidad laboral.
El problema es que eso es una verdad a medias, sino es que una mentira completa, una cosa es tener de acuerdo a la Confederación de Trabajadores de México, para que no estalle las huelgas y otra muy diferente es que no existan los conflictos.
Basta con darse una vueltecita por la Junta Local de Conciliación y Arbitraje, donde las manda cantar Gildardo Monge Escarcega, para enterarse que existe un enorme déficit en la resolución de las demandas laborales, al grado de que en el 2009 (por citar un ejemplo) de 5 mil 204 casos que se fueron a juicio laboral, solamente un total de 1 mil 200 casos fueron resueltos para una u otra parte.
Esto implica un déficit de 4 mil asuntos laborales, que no han sido resueltos, lo que ya de por si es una situación grave, pero de acuerdo con los datos disponibles, este retrazo significa un déficit acumulado de alrededor de 10 mil asuntos.
Imagínese usted que es empleado o patrón y por alguna razón llega a presentarse un diferendo en su centro de trabajo y esto le lleva a la junta de conciliación y arbitraje ya sea porque demandó o porque lo demandaron. Las audiencia de derecho más próximas las están dando para junio, precisamente por el déficit actual y por la enorme carga de trabajo acumulado y pendiente que hay.
Ahora si para el empleado esto significa vueltas y no juntarse con su liquidación pronto, a menos que acceda a un acuerdo extra judicial, imagínese lo que representa para una empresa enfrentar una situación en la que además de liquidación, indemnizaciones y pago de prestaciones, deba de pagar 5 o 6 meses de salarios caídos.
Realmente es inconcebible.
Por supuesto que en este asunto pierden las dos partes, pero sobre todo pierde nuestro estado ante lo inestable que se muestra esta área de lo que es la administración de justicia, en este caso laboral.
Ahora, deben de estar muy atentos a esta situación el subsecretario del trabajo, Gildardo Monge, el propio titular de la Secretaría de Gobierno, Héctor Larios, además de los titulares de la Secretaría de Economía, Moisés Gómez Reyna y el del Consejo para la Promoción Económica, Francisco Búrquez Valenzuela, porque hay aquí todo un foco rojo en materia laboral y en materia de argumentos para hacer la labor de promoción económica que requiere Sonora.
No puede ser que la burocracia y lentitud que afecta a la junta local de conciliación y arbitraje represente un obstáculo para el desarrollo de Sonora, para el bienestar de los trabajadores y el crecimiento de las empresas, cuando la expectativa es que sea al revés.
Se entiende que esta situación la encontraron así, que ellos acaban de cumplir 5 meses en sus cargos y que las soluciones no son de un día para otro, menos en asuntos tan complejos y espinosos como los laborales, donde hay tantos intereses involucrados.
Lo que si es menester es precisamente hacerles un llamado de atención sobre los riesgos y que entre todos ellos, junto a los sindicatos, se pongan a trabajar en busca de una solución rápida. La situación económica en la que se encuentran Sonora y el país entero no aguantan una crisis laboral de grandes proporciones.
Imagine usted si tenemos una huelga de casi 3 años en Cananea, si se han presentado casos de inestabilidad en la Universidad de Sonora, realmente una señal alarmante sería ver que la estabilidad se rompa por uno de los puntos que deberían de estar más seguros.
Ojala tomen cartas en este asunto.
Correspondencia a demiandu@yahoo.com