Las masacres continúan en esta bella frontera del estado, pero ya se están trasladando más al sur, donde en Magdalena los portales matutinos dan cuenta de al menos siete muertos en un enfrentamiento entre sicarios o narcotraficantes, que para el caso es lo mismo.
Mientras esto sucede a 80 kilómetros de Nogales, la barbaridad de la nota policíaca a nivel internacional la da Cd Juárez, con la muerte de al menos 14 personas en un festejo de cumpleaños, mas de la mitad de estos muertos eran jóvenes preparatorianos, que vivieron sus últimos minutos de manera dramática, intentando huir de las balas de los cobardes que nos les dieron oportunidad de nada.
Hermosillo no ha sido la excepción, y ya cuenta con su propia estadística de muertes violentas, donde las ejecuciones se dan a plena luz del día, sin miedo, por parte de los asesinos, a ser detenidos por una unidad de elementos policíacos.
Que Sonora dista mucho de ser un estado seguro es una realidad, que en Sonora la violencia esta sin control es otra realidad, que no existe por parte de las autoridades municipales ni estatales un plan para contenerla; es otra realidad igual, que estamos viviendo una realidad que las autoridades de los tres niveles de gobierno se niegan a aceptar de manera publica; es una realidad más.
Que existen municipios en Sonora, donde la delincuencia no ejercería su brazo ejecutor, podría ser una realidad, al menos eso me dijo un joven amigo rocaportense.
“En Puerto Peñasco las cosas están tranquilas, allá los narquillos están bien controlados” fueron sus palabras cuando se dirigió a nosotros, café en mano.
“¿Y que diferencia podrían los narcos hacer con Peñasco?” le pregunte de inmediato, aunque casi podía yo saber cual seria su respuesta.
“El neto tiene bien controlado todo, en todas las calles se ven patrullas de la PEP y de la PEI, y en las colonias donde viven sus familiares pues mas duro” me respondió
“¿El neto, cual neto?, ¿así se llama el jefe del cartel de Peñasco?” le pregunto uno de los presentes, soltando tremenda carcajada.
“El neto Munro, el secretario de Seguridad Publica, él es de Peñasco, y como todos quieren quedar bien con él, pues le tienen todo el puerto bien cuidado, es más, sus hijos traen a policías estatales como escoltas, se mueven con ellos hasta para ir al baño” dijo con un sentido de orgullo, que al menos yo no entendí
Quiero entender que Ernesto Munro Palacios, por la misma envergadura de su función, dentro de la secretaria que esta en el centro del huracán, requiera de una mayor protección, y hasta podría entender que esa protección, por mero sentido de la prevención, deba incluir a su familia, especialmente a sus hijos, que representan más vulnerabilidad al crimen organizado.
Pero también es cierto que hasta el momento, no hay indicios de que las intenciones de los grupos armados o sicarios, vayan en contra de la Secretaria de Seguridad Publica, ni en contra de su titular, ni mucho menos, en contra de la familia del titular.
No he escuchado yo en ningún medio informativo, que la familia de Munro Palacios haya recibido amenazas, como para destinarles elementos policíacos que todos nosotros pagamos con nuestros impuestos.
Tampoco es cierto que Puerto Peñasco representa mayor riesgo, que es en Nogales, Hermosillo, Cd Obregón, San Luís Río Colorado, Caborca, Magdalena, Santa Ana, Naco y Agua Prieta (sin importan el orden), donde se registran los mayores índices de criminalidad.
En todo caso, si de proteger a quienes están vulnerables se trata, pues ahí tendrían que asignarnos elementos policíacos como escoltas a todos nosotros, porque como ciudadanos mas comunes que corrientes, nos sentimos mucho muy vulnerables, ante los personajes criminales que están en control de Sonora.
Cuando Ernesto Munro Palacios decidió aceptar la propuesta de Guillermo Padres Elías para estar al frente de la Secretaria de Seguridad Publica, sabia la enorme responsabilidad que esto representaba, y repito de nuevo, es entendible que la familia Munro requiera de mayor seguridad, pero a decir del amigo que les conté líneas arriba, la cantidad de patrullas y elementos cerca de esta familia, sobrepasan con mucho lo entendible.
Tal vez la solución para Nogales, mi querido Nogales, sea buscar por todos los medios que la familia del secretario Munro Palacios se venga a vivir acá con nosotros, así las medidas de seguridad que se implementarían, espantarían seguramente a muchos grupos delictivos, que operan con total impunidad por acá.